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Entre muchos nuevos usos, para dar una segunda vida a una teja encontramos su reutilización y reciclaje para la fabricación de tierra batida.

DÍA MUNDIAL DEL RECICLAJE. DEL TEJADO DE LA IGLESIA A LA PISTA EN LA QUE TRIUNFA RAFA NADAL

17 de mayo, Día Mundial del Reciclaje. La UNESCO celebra este día para crear conciencia sobre la importancia de tratar los desechos, cuidar el medio ambiente y contribuir a la lucha contra el cambio climático. Unos objetivos que ha entendido perfectamente la industria cerámica y, en particular, la de fabricación de tejas cuyo reciclaje ha registrado importantes avances a lo largo de los últimos años.

En esta labor de tratar desechos y residuos, los fabricantes de tejas han sabido aplicar a sus negocios la “Regla de las 3R”: reducir, reutilizar y reciclar.

Y, entre muchos nuevos usos, para dar una segunda vida a una teja encontramos u reutilización y reciclaje para la fabricación de tierra batida, una de las cuatro superficies utilizadas en el mundo del tenis. Popularizada por el Torneo de Roland Garros, que se celebra anualmente en París por estas fechas y que forma parte del circuito del Grand Slam, la tierra batida ha sido tradicionalmente testigo de los éxitos deportivos de los tenistas españoles.

Aunque el mundo del tenis ha dado un importante giro hacia la sostenibilidad en los últimos años, paradójicamente la confección de pistas de tierra batida con materiales cerámicos reciclados no es algo nuevo. Estas superficies se llevan fabricando desde hace ya muchos años con residuos de tejas, ladrillos o bovedillas. La tierra batida consta de 3 capas con unos 340 kilos de materiales de los que, en la actualidad, el 60% son materiales de desecho y reciclados.

En su capa más interna, de entre 20 y 25 cm, está formada por más de 300 toneladas de grava y en ella se encuentran todo tipo de residuos, también tejas o cascotes de ladrillos que no sirven para la construcción pero que sí son estupendos como capa de drenaje. Sobre ella se sitúa una capa más fina de unos 5 cm y entre 30 y 40 toneladas de áridos y, en la superficie, la tierra batida, con unas dos toneladas de tierra batida o polvo de arcilla.

En los últimos 20 años ha habido una gran modernización de la industria cerámica. Si antes una teja con tara se molía de nuevo para entrar de nuevo en la línea productiva, ahora se han descubierto muchos otros usos para ella. Igual pasa con los materiales de derribo o sobrantes de obra que pasan a tener una segunda vida en una pista de tenis.

Gabriel Castro es gerente del grupo de empresas Celabasa, fabricante de tierra batida desde 1984 y, en la actualidad, el mayor productor de esta superficie de España que integra todo el proceso productivo, desde la selección de materiales, cocción, preparación y distribución a los más prestigiosos clubs de España, Francia, Portugal, China o Arabia Saudí.

Castro explica que tradicionalmente el sistema más utilizado para reciclar los restos de tejas (y otros materiales cerámicos) ha sido su vuelta a la cadena productiva mezclando los restos de arcilla cocida con las arcillas provenientes de la cantera o mina para que actúen como desengrasantes (todas las partículas no plásticas que se incluyen en la arcilla y que otorgarán mayor resistencia a la teja).

El gerente de Celabasa nos da una auténtica lección de historia al relatarnos que en 1880, en la Riviera Francesa, se inició la construcción de pistas de tierra batida moliendo ollas de barro defectuosas. “Los ingleses que veraneaban allí querían jugar al tenis, el nuevo deporte de moda entre las clases altas, pero el clima no ayudaba, el césped se secaba, se encharcaba o se embarraba. Observaron como en una alfarería cercana se utilizaban los restos de ollas, cazuelas o cacharros de cocina rotos para poder transitar por los caminos y se les ocurrió utilizar esta arcilla sobre las pistas de tenis embarradas. Descubrieron que se podía jugar los días cálidos, la pelota botaba mejor que en el césped y además, facilitaba el juego por ser una superficie más lenta”, explica.

Así nació la utilización de tierra batida para la construcción de pistas de tenis, una industria que ha ido creciendo a lo largo de los años y en la que España ha sido un productor destacado. “No se trata simplemente de triturar los restos de tejas o ladrillos”, explica Gabriel Castro. “En estos momentos los clubs de tenis y en especial los grandes torneos, solicitan una tierra batida de calidad, con unas características especiales de textura, granulometría, color, y que permitan adherirse de una manera natural a la pista”, concluye.

Fabricar tierra batida de calidad, precisa de experiencia y un importante desarrollo tecnológico. Es primordial conocer las necesidades de cada pista y sus condiciones meteorológicas para suministrar la tierra batida más adecuada y, por otra parte, adecuar las capas interiores de la pista, en las que también se utilizan tejas y otros productos cerámicos reciclados.

      

Así nos lo explica también, Chema Íñigo, el director Deportivo y de Comunicación del prestigioso Club de Tenis Chamartín de Madrid, que al uso de materiales reciclados para la construcción y mantenimiento de sus 16 pistas de tierra batida, añade otros avances en sostenibilidad como “la sustitución de todas las bombillas por LED, las energías fotovoltaicas o el reciclaje de pelotas de tenis, para la creación de otras superficies como las de parques infantiles. El tenis ha ido avanzando en sostenibilidad y eficiencia energética y el uso de materiales reciclados es solo una pequeña muestra de ello”, asegura.

Pero además de la construcción de pistas de tenis, la industria fabricante de tejas ha encontrado muchos otros usos para el reciclaje y reutilización de sus residuos, como la tierra batida para jardinería que retiene el agua y es muy drenante.

También se utilizan en xerojardines, superficies cultivadas con plantas de alto valor ornamental y bajo consumo de agua o como soporte para campos de fútbol de césped natural.

Pero quizás su uso más sorprendente sea la utilización de esta tierra batida para simular la superficie de marte y ayudar al desarrollo de robots espaciales que puedan trabajar en el planeta rojo. Es verdaderamente sorprendente que una industria milenaria como la de las tejas, gracias a su vocación sostenible y de innovación, esté presente también en un futuro ya no tan lejano: la conquista del espacio.

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