La evolución desde las cubiertas tradicionales hacia sistemas ventilados no consiste únicamente en cambiar la forma de colocar la teja cerámica, supone entender la cubierta como una parte fundamental de la envolvente y diseñar sus diferentes capas para controlar mejor la temperatura, la humedad y el movimiento del aire, en otras palabras, optimizar el aislamiento térmico del tejado.
Esta cuestión adquiere especial relevancia durante el verano, cuando la radiación solar puede provocar un importante calentamiento de la cubierta y aumentar las necesidades de refrigeración del edificio. En este contexto, las cubiertas ventiladas de teja cerámica constituyen una estrategia pasiva que puede contribuir a limitar las ganancias térmicas y mejorar el confort interior.
Consulta el artículo completo en el Blog de Tejado de Tejas.
