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Entrevista a Sandra Castro, ganadora del Premio PFC/PFG Foro Cerámico

Sandra Castro es arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid, completando su formación en la Scuola Politecnica di Palermo. Ha participado en distintas publicaciones de arquitectura y urbanismo como “Newcastle UponTyne, CreativeRiver” en la Facoltà di Architettura di Palermo, o “Antiguos conventos declarados bien de interés cultural” en la ETSAM. Ha trabajado para Arq Factory, estudio colaborador con Rem Koolhaas OMA en Córdoba y para Francisco Jurado, arquitecto y profesor de la ETSAM. Actualmente desarrolla su actividad profesional en Madrid.

¿Qué significa para ti ser la ganadora de este Premio y el reconocimiento a tu Proyecto de Fin de Grado?

Significa mucho sin lugar a dudas. Me siento orgullosa al ver que fuera del contexto de la escuela se haya sabido valorar positivamente el proyecto, que no es más que el resultado de un tiempo de reflexiones e intuiciones acerca de lo que significa la arquitectura para mí. Ser la ganadora es una motivación muy grande para seguir creyendo en una arquitectura comprometida y honesta.

¿Piensas que este tipo de reconocimiento será de utilidad para tu actividad profesional como arquitecta? ¿Qué te ha motivado más a la hora de decidir participar en este Premio?

Sí, supongo que algo así es una buena carta de presentación en el mundo laboral. Además, un reconocimiento como éste es un impulso para enfrentarse a nuevos desafíos profesionales y personales. Se puede decir que lo que más me ha motivado a participar ha sido la ilusión por mostrar el proyecto, por la divulgación del mismo que supone ganar este concurso.

¿Por qué te decidiste a utilizar el ladrillo cara vista en tu proyecto? ¿Qué cualidades crees que diferencian a los materiales cerámicos de otros materiales?

La idea era trabajar la pieza, concebida como un gran macizo en sí, como si de una cueva excavada se tratase, permitiendo entradas de luz y transiciones de espacios oscuros a espacios luminosos. Imaginé espacios que suscitaran distintas sensaciones. Todo esto, unido al contexto en el que se desarrolla el proyecto, Suecia, fueron claves para materializar el proyecto en ladrillo. Lo mágico del proyecto, bajo mi opinión, es que al tomar esta decisión todo se vio condicionado por el material. El ladrillo impuso sus leyes intrínsecas y a partir de aquí el proyecto nació formal, geométrica y constructivamente.

A lo largo de todo el proceso he podido estudiar y profundizar sobre este material, lamentablemente abandonado en las escuelas de arquitectura por encontrarlo limitado o atrasado. He descubierto que muy lejos de esta realidad, la cerámica ofrece infinidad de posibilidades espaciales, constructivas y estructurales. Tal y como reza su definición «pieza prismática de barro cocido que puede manejarse con una sola mano» demuestra que es un vínculo directo entre la tierra, la naturaleza y el hombre por su dimensión antropológica. Es, sin duda, un material íntimamente ligado a la arquitectura: es geometría, es construcción a escala humana, es la construcción primitiva e intuitiva, y, sin embargo, entristece ver que, aunque hoy en día se siga construyendo con ladrillo en toda la esfera terrestre, éste no esté considerado como tecnológico y avanzado y no sea digno de mención y premios en la obras de arquitectura. Es responsabilidad directa de los arquitectos que esta situación se torne diversa.

El Jurado destacó de tu proyecto que “esté cuidadosamente definida la geometría general de muros y cubierta y la particular de los diferentes aparejos”, ¿cuál ha sido el aspecto más complejo a la hora de realizar este proyecto? ¿Qué destacarías principalmente de tu obra a nivel de concepto y ejecución?

El aspecto más complejo ha sido ligar los distintos elementos para que formasen parte de una misma unidad conceptual. Estructural y constructivamente cada uno funciona de una forma distinta, pero conseguir que todos ellos fueran un todo ha sido un avanzar y retroceder continuo. Destacaría la materialización de los espacios, aunar todos los aspectos constructivos y espaciales. Considero que un valor importante del proyecto es que no se queda en un proyecto de papel, sino que podría ser construido y llevado a cabo de principio a fin.

¿Cuáles son en tu opinión los valores que han hecho que este proyecto sea el ganador frente a otros proyectos de Fin de Grado?

Creo que en este caso un aspecto importante a la hora de valorar el proyecto por parte del Jurado ha sido la sinceridad y transparencia del uso del material y cómo se ha visto implicado y comprometido en cada fase del proyecto.

¿Te has presentado a otros concursos nacionales o internacionales de arquitectura?

Sí, pero siempre lo hice en equipo y nunca me he enfrentado sola a uno. He de decir que ha sido una grata experiencia esta vez, puesto que en estas situaciones uno tiene que lidiar consigo mismo, tomar decisiones sin confrontarlo con los demás. Ver que todas estas pequeñas cosas han dado fruto es una plena satisfacción.

En cuanto a los materiales cerámicos, ¿se utilizan habitualmente en las asignaturas de Proyectos en las Escuelas de Arquitectura? ¿Crees que se podría mejorar el conocimiento de los sistemas constructivos con materiales cerámicos en las asignaturas de Proyectos?

Unido a lo citado más arriba, por desgracia el uso de la cerámica en Proyectos se considera prácticamente a día de hoy arcaico y poco innovador. Incluso adquiere un tono peyorativo al estar ligado a la crisis en la que se havisto sucumbida la profesión. No obstante, profundizar sobre este material durante la carrera sería un excelente ejercicio. Darle una vuelta más, estudiar qué nos ofrece. Está ahí, siempre lo ha estado y siempre ha tenido esa condición ecuánime que hace que sea un material cercano a todos.

En cuanto a la labor de Hispalyt, ¿crees que las actividades del Foro Cerámico Hispalyt, entre las que se incluye este Premio, sirven para dar a conocer aspectos poco conocidos entre los alumnos de las Escuelas de Arquitectura? ¿Qué actividad o actividades consideras de más interés para vosotros?

Absolutamente, gracias a este tipo de actividades, a la difusión de las mismas, los alumnos pueden sentirse atraídos por las innovaciones de este tipo de materiales e incluirlas en sus proyectos, adaptándose a los distintos enunciados. Los concursos siempre son motivo de superación, de búsqueda de aspectos nuevos en la arquitectura. Todo esto permite estudiar campos hasta ahora desconocidos de la arquitectura.

¿Qué obras con materiales cerámicos destacarías? ¿Tenías en mente alguna de estas obras cuando empezaste a plantear tu proyecto?

Por la situación geográfica, el primer arquitecto que se me vino en mente fue Sigurd Lewerentz. La Iglesia de San Pedro en Klippan ha sido un punto de partida importante en el proyecto. Me ha fascinado estudiar cómo trató el ladrillo en esta obra, cómo supo dotarlo de un cierto carácter único y sofisticado. Por otra parte, cuando decidí que el material principal sería el ladrillo y que éste sería un todo (estructura, construcción, geometría y revestimientos) me adentré en el fabuloso mundo de la cerámica armada de Eladio Dieste. Prácticamente todas sus obras han estado muy presentes durante todo el proceso proyectual, y destacaría la Iglesia de Atlántida Cristo Obrero, la Fábrica TEN y la propia casa de Eladio Dieste.

Por último, desde Hispalyt te deseamos toda la suerte del mundo en tu carrera profesional. En un futuro esperamos contar con tu participación en los Premios de Arquitectura de Ladrillo y Teja de Hispalyt para obras terminadas.  

Muchas gracias, estaría encantada de poder poner en práctica todo lo aprendido y materializar no solo en papel todas las ideas concebidas a partir de la cerámica.

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